LA VITIVINICULTURA EN MÉXICO

LA VITIVINICULTURA EN MÉXICO

El país con mayor historia vitivinícola del continente americano es México y aunque es muy accidentada por diversos episodios hoy goza de un auge que no se veía en siglos. Motivados por este apogeo, los viticultores están experimentando con una gran diversidad de varietales en los suelos mexicanos.

La uva Nebbiolo ha recibido grandes elogios en los suelos de Baja California, ésta ha ofrecido una de las mejores expresiones del terroir mexicano. Es una de las uvas que se perfilan para abanderar la vitivinicultura mexicana o por lo menos de Baja California.

Además de la uva reina piamontesa, se han tenido buenos resultados (como en la mayor parte del mundo) con la Cabernet Sauvignon que envejece bien en barrica y regala notas de especias, hierbas y frutos negros, es la variedad tinta más plantada de México y sirve de base para muchas mezclas, una de las más exitosas es cuando se le ve de la mano con la Tempranillo a veces llamada “Tinta de la Baja”, que también parece encontrar su cálido clima; sus aromas especiados, frutales y torrefactos (cuando envejece en roble francés), recuerda más a los vinos de Cigales que a los de Ribera del Duero o Rioja; ofreciendo frutos con mayor concentración al igual que su compañera Carignan, que encuentra en Baja California un suelo adecuado para su maduración, generalmente se encuentra mezclada con otras variedades muy al estilo de los clásicos del Ródano como la Syrah, que en el Valle de Guadalupe es muy común, sin embargo se desarrolla de manera extraordinaria en el Valle de Parras, este vino tinto se ve beneficiado por el roble y adquiere un carácter torrefacto que la lleva a evolucionar hasta los 15 o 20 años.

La uva Merlot, predilecta del Libournais* en Francia, también tiene un lugar especial en el territorio mexicano, cuando está bien trabajada en la viña ofrece excelentes caldos complejos y elegantes, es común encontrarla mezclada con Cabernet y Tempranillo. La Petit Sirah o Duriff, que es un cruce de las uvas Syrah y Perlusin, ofrece un carácter frutal y especiado. El Valle de Guadalupe la ha acogido bien y no es necesario abrumarla con la madera, se ha convertido en uno de los vinos con mejor relación precio/calidad de Baja California.

De acuerdo con el reporte de la OIV de sus datos recabados del 2015, estas son las 10 uvas viníferas más plantadas en México:

Cantidades en número de hectáreas.
1.- Chardonnay 1000
2.- Cabernet Sauvignon 756
3.- Ugni Blanc 500
4.- Carignan 448
5.- Merlot 391
6.- Syrah 391
7.- Chenin Blanc 275
8.- Muscat 246
9.- Tempranillo 229
10.- Nebbiolo 191
 
México no es un país con climas fríos que favorezcan el cultivo y carácter de variedades blancas, sin embargo hay ciertos viñedos con micro-climas adecuados que permiten tomar el riesgo. La Chenin Blanc es una de las seleccionadas del suelo mexicano, por su noble adaptación se puede encontrar prácticamente en todas las regiones vitícolas, regala un carácter frutal y de vivaz acidez que recuerda a los duraznos, mucho más ligero y menos mineral que los provenientes de Loira, Francia, solo seguida de la reina Chardonnay originaria de Borgoña, Francia, que también resulta en vinos frutales con toques florales y cítricos, cuando se envejece en madera, la miel y la mantequilla le dan complejidad y estructura cremosa en boca, el suelo calcáreo del Valle de Parras le hace sentirse como en casa.

En zonas más frescas y con mayor altitud se está experimentando con Sauvignon Blanc, que ya ha logrado vinos con carácter cítrico y mineral. Suele mezclarse con diversas variedades, pero la que más destaca es cuando comparte el interior de la botella con Chardonnay, aunque fuera de México no sea común, el resultado es interesante, fresco, buen cuerpo, cítrico y meloso, ideal con carnes blancas. Poco a poco se está tratando con Muscat, generalmente acompaña las mezclas de rosados, a su vez se elabora en seco que resalta de manera tangible su acidez y frescura frutal.

Otras variedades que no se pueden dejar de mencionar son la Viognier con resultados muy interesantes, vinos muy aromáticos y distinguidos, en menor cantidad y menor presencia también se pueden encontrar Riesling, Gewurztraminer y hasta Chasselas. Esto nos da una idea de la gran variedad de estilos de vino que el territorio mexicano puede ofrecer.

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