VALLE DE SAN VICENTE

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VALLE DE SAN VICENTE

Pasión, responsabilidad y amor por la tierra.

Al sur de Ensenada, Baja California, fundado en agosto de 1780 por los misioneros dominicos, se encuentra una tierra que destaca por sus múltiples cualidades para la obtención de una uva de calidad y la producción de vino: el Valle San Vicente.

Sus característicos suelos de tierra arcillosa roja, combinados con un microclima único y privilegiado, fueron ocupados por los dominicos para establecer la misión de San Vicente Ferrer y crear una sólida tradición vitivinícola en el cuidado de las vides y viñedos.

Una uva de calidad comienza con el cuidado del campo, vigilando el equilibrio de factores importantes, como lo son las fuerzas y procedencia de los vientos, las temperaturas durante el año, el nivel de lluvia, el nivel de insolación, la cantidad de agua y frío, así como las condiciones específicas de la tierra, entre muchos otros.

Sin embargo, la excelencia de los vinos y la uva del Valle de San Vicente y Llano Colorado van más allá de las condiciones y su historia. Existe a su alrededor un reto constante, un trabajo que no descansa pero que se alimenta de pasión, responsabilidad y amor por la tierra de cada una de las personas que trabajan día con día la tierra y sus viñedos.
 
Un trabajo lleno de tradición

A pesar de la enorme influencia y dependencia en la cultura vitivinícola mexicana, poco se habla de este promisorio valle y su pequeño pueblo, el cual cuenta con menos de 5000 habitantes, quienes se dedican primordialmente al campo y al cuidado de las viñas ubicadas en el Cañón de la Calentura como son Viñedos Agrícolas San José o Viñedos Campobaja pero en especial, los Viñedos de Llano Colorado.

Cada año, originarios de la zona regresan a realizar trabajos de cuidado y atención a la viña y aprovechan para visitar a familiares y amigos de la zona: “Yo soy de Torreón Coahuila, pero trabajábamos en La Calentura, ahí en San Vicente; eran tiempos muy bonitos, cada fin de semana íbamos a buscar la despensa, y el señor de la tienda, cuyo nombre no recuerdo, tenía unos camiones muy bonitos para que fueran por nosotros. Qué recuerdos”, comenta Ana Villela.

Faltarían líneas para enumerar todo lo que se puede encontrar en este valle y las historias que existen escondidas en cada uno de sus rincones. Pero si algo importante debe ser mencionado es que en cada vino descansa todo el esfuerzo de la gente que lo ofrece todo por ser parte de esta viticultura tan importante.

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